| |
Canadá es a menudo aclamado como el primer país en el mundo en adoptar el "multiculturalismo" como un imperativo político. Ya desde la década de los 70, el concepto de una nación multicultural era medular para la visión de Pierre Trudeau de la “Sociedad Justa”. Sin embargo, los logros concretos del gobierno de Trudeau para fomentar el multiculturalismo se limitaron a la protección de los derechos de la minoría francoparlante de Canadá y, treinta años después, Canadá aún parece estar luchando por expandir su identidad nacional más allá del límite del bilingüismo inglés-francés para convertirse realmente en multicultural. El ejemplo más obvio de la visión miope de Canadá en cuanto al multiculturalismo yace en la tendencia canadiense de equiparar la “educación bilingüe” con la enseñanza del inglés y el francés, como si estos dos idiomas fueran los únicos que existen en el mundo. Ciertamente, mientras que la Carta Canadiense de los Derechos y las Libertades incluye dos cláusulas bajo el engañoso título “Derechos a la educación en idiomas minoritarios”, dichas cláusulas hablan en sí únicamente de los derechos de recibir una educación en las dos lenguas oficiales de Canadá sin otorgarles ningún derecho a los millones de personas que hablan cantonés, mandarín, italiano, polaco, coreano, ucraniano, hindi, portugués o español, y que han hecho de Canadá su hogar, ni tampoco a los hablantes de los idiomas indígenas de Canadá.
El resultado de esta falta de apoyo oficial de idiomas minoritarios en Canadá no ha dejado otra opción a las comunidades que los hablan, que llenar el vacío y establecer sus propias iniciativas e instituciones para proporcionar educación en sus propios idiomas. La responsabilidad de tales iniciativas recae, por lo general, en un puñado de motivados individuos apasionados que reconocen el valor de preservar la lengua y la cultura de sus comunidades, y están dispuestos a dedicarse a la enorme tarea de establecer una institución educativa. Una de estas personas es Susana Jiménez, fundadora de la Hispano Canadian Intercultural School (HCIS), la primera escuela primaria en Toronto en ofrecer la enseñanza del inglés y el español. “Es muy importante para nosotros conservar nuestras raíces, y una parte esencial de ello es el idioma", explica cuando se le pregunta cuáles son las razones que la llevaron a fundar la escuela. “Necesitamos fomentar el orgullo de ser capaces de hablar español y de hacerlo correctamente, así como de pertenecer a una de las muchas culturas maravillosas del mundo hispanoparlante”.
La HCIS fue fundada en mayo del año pasado y ahora cuenta con alrededor de 20 estudiantes. La escuela aspira a proporcionar una educación primaria (del 1° al 8° grado) en inglés y español a estudiantes, con una combinación única de programas para ayudarlos a desarrollar sus habilidades en ambos idiomas. El programa de la escuela está diseñado para incluir tanto a los hispanoparlantes nativos, como a los que no lo son, y ofrece asimismo clases de español a niños y adultos que se encuentran fuera de la comunidad hispana que tengan interés en aprender este idioma.
Susana cuenta con más de 20 años de experiencia en educación, habiendo trabajado como maestra en algunas de las escuelas más prestigiosas de la Ciudad de México, tales como el Colegio Simón Bolívar (una escuela de "La Salle”) y el Instituto Cultural. También diseñó el programa de español como segunda lengua para los estudiantes alemanes del Colegio Alemán "Alexander von Humboldt”. Al llegar a Canadá, los empleadores canadienses se negaron a reconocer su amplia experiencia y aptitudes debido a su falta de “experiencia canadiense”; una historia que se repite, y que es tristemente familiar para muchos de los profesionales que migran a Canadá, para luego encontrarse con que su país adoptivo -pese a que el gobierno habla de dientes para afuera acerca de la importancia de la inmigración- sufre de un provincialismo severo cuando se trata de integrar a los profesionales extranjeros a su fuerza laboral.
| “Es muy importante para nosotros conservar nuestras raíces, y una parte esencial de ello es el idioma. Necesitamos fomentar el orgullo de ser capaces de hablar español y de hacerlo correctamente, así como de pertenecer a una de las muchas culturas maravillosas del mundo hispanoparlante”. |
La idea de fundar una escuela hecha a la medida de las necesidades de los hispano-canadienses, surgió de las experiencias de Susana con el sistema educativo de Toronto, en particular las dificultades que sus propios hijos enfrentaron en las escuelas a las que asistieron aquí. Era evidente que muchos maestros simplemente no estaban preparados de forma adecuada para responder a las necesidades específicas de los estudiantes cuyo primer idioma no es el inglés. |
 |
Este hecho no es sorprendente si se considera que el Ontario College of Teachers (la asociación del profesorado de Ontario), a diferencia de muchas autoridades equivalentes en otras partes del mundo angloparlante, ni siquiera reconoce la enseñanza del inglés como segunda lengua como una disciplina distinta de la enseñanza del inglés para hablantes nativos. El que la entidad regulatoria del profesores de las escuelas públicas en la provincia más multicultural de Canadá no haga distinciones entre la enseñanza del inglés a hablantes nativos y a los no nativos, nos señala la falta de comprensión de las necesidades específicas de los estudiantes inmigrantes. Asimismo, la ausencia general de idiomas comunitarios aparte del inglés y el francés en el plan de estudios de las escuelas públicas de Ontario, ha conducido a que muchas comunidades de inmigrantes establezcan sus propias instituciones privadas para proporcionar a sus hijos una educación integral que incluya la instrucción tanto del inglés como de sus lenguas maternas.
Cuando Susana decidió establecer una institución de este tipo para la comunidad hispanoparlante de Toronto, inició un exhaustivo proyecto de investigación para determinar la mejor manera de hacerlo realidad. La ubicación de la escuela -en el 483 de Lawrence Street West, cerca de las intersecciones de Lawrence y Bathurst- fue elegida por su ubicación céntrica entre varios barrios con grandes proporciones de residentes hispanos. La filosofía de la escuela, centrada en los alumnos -que provee atención individualizada en un ambiente en donde los estudiantes son animados a “participar activamente en su propio aprendizaje”- aborda algunas de las principales razones por las que los padres en Ontario se están inclinando, de manera creciente, por las escuelas privadas para educar a sus hijos, según el informe titulado "Las escuelas privadas de Ontario: quién las escoge y por qué”, publicado por el Fraser Institute en 2007. Este informe también identifica la dedicación de los maestros como uno de los principales motivos por el que los padres escogen una escuela privada, y es una de las cuestiones de particular importancia para Susana. “El factor humano es lo que realmente va a hacer de cualquier sistema [educativo] una herramienta excelente o un desastre. Un maestro puede destruir a un niño o educarlo al punto de convertirlo en una persona exitosa para el resto de su vida. Cada niño debe recibir atención individual..., pero desafortunadamente hay demasiados profesores que se enfocan en dar clases en general, ya que atender las necesidades individuales implica más trabajo y simplemente no están dispuestos a hacerlo”.
No cabe duda de que Susana está dispuesta a hacer el trabajo. A pesar de la completa ausencia de apoyo oficial, su incansable dedicación al proyecto de establecer la primera escuela primaria bicultural, la ha convertido en una realidad. Sus esfuerzos por obtener apoyo del gobierno para esta importante iniciativa para la comunidad lingüística de más rápido crecimiento en Canadá han sido infructuosos, debido a que no hay ningún programa gubernamental que apoye a las escuelas bilingües en Canadá; a menos, claro está, que por bilingüe se entienda: inglés y francés. El apoyo para las escuelas viene de las mismas comunidades hispanas, y pese a que la respuesta de la comunidad ha sido extremadamente alentadora, aún existen obstáculos por vencer. “El mayor reto ha sido demostrar el verdadero valor que tiene enviar a niños a esta escuela en particular, en lugar de inscribirlos en el sistema público o el católico”. La misión de la escuela es lograr los mismos objetivos del Ministerio de Educación de Ontario que se aplican a las escuelas públicas y católicas, pero con el beneficio adicional de proporcionar a los estudiantes la oportunidad de “leer, escribir y hablar en español, y de ganar una comprensión más profunda de las diversas culturas hispanas y su historia”. Además, el reducido tamaño de la escuela ofrece un ambiente acogedor en el cual los niños pueden recibir la atención individual y el apoyo que tan a menudo falta en instituciones más grandes.
El apoyo para HCIS está creciendo, y no sólo dentro de la comunidad hispana. Las familias no hispanas también han expresado un interés en la escuela, en vista de la creciente importancia del idioma español en el comercio internacional del continente americano, conduciéndolas a considerar la posibilidad de una educación bilingüe -en inglés y español- para sus hijos. La escuela representa una iniciativa extremadamente importante para la comunidad hispana en Toronto, y un importante paso hacia la realización del sueño de Pierre Trudeau de una "Sociedad Justa" en Canadá, es decir, una sociedad en la que a todos los canadienses les sea otorgado el derecho de preservar y celebrar sus lenguas y cultura.
Traducido por Karin Otterbach
Para mayores informes sobre la Hispano Canadian Intercultural School, visite www.hcischool.com o contacte a Susana Jiménez en el (416) 256 9777 o en info@hcischool.com.
|