Dialogos - Intercambio Cultural Exchange
   
Dialogos - Intercambio Cultural Exchange
 
Inicio  |  Traducciones  |  Foro en línea   |  Enlaces  |  Librería  |  Contáctenos  |  Quienes somos
Home  |  Translations  |  Online magazine  |   Links  |  Bookstore  |  Contact Us  |  About Us
     
  DIALOGOS
REVISTA EN LINEA
  NÚMERO 10: VERANO 2009
 
INDICE NÚMEROS ANTERIORES
Haga clic aqui


       
EDITORIAL
Martin Boyd

Según las estadísticas publicadas por el Print Measurement Bureau (www.pmb.ca), existen hoy en día más de 900,000 hispanos viviendo en Canadá. Otras fuentes indican que esta cifra sobrepasa el millón. Aunque esta cantidad parece insignificante en comparación con los 45 millones de personas de origen hispano que viven en Estados Unidos, representa un enorme incremento en la última década, y esta explosión demográfica se ve reflejada en el creciente número de instituciones hispanas en los mayores centros urbanos de Canadá, particularmente en Toronto y sus alrededores, en donde viven la mayoría de hispanos de Canadá (según un estudio de Statistics Canada realizado en 2008).

Los hispanos y la cultura hispana están dejando una creciente huella en el panorama cultural canadiense, y existe evidencia que sugiere que este impacto está aumentando la conciencia y apreciación de Latinoamérica en Canadá, país que prácticamente no había tenido una relación con el mundo de habla hispana en el pasado. En julio de 2007, cuando Stephen Harper hizo su primera gira en Latinoamérica como primer ministro canadiense, describió la región como parte de la “comunidad vecina” de Canadá y expresó el compromiso del gobierno canadiense de estrechar los lazos con esa región. El gobierno canadiense ha impulsado, desde entonces, varias iniciativas para desarrollar una relación más cercana con Latinoamérica y en particular con México; aunque a esta relación le fue asestado un trágico golpe este verano con el súbito anuncio de la imposición de restricciones de visado a los ciudadanos mexicanos. Dicha decisión, la cual fue una reacción visceral y mal concebida a la cantidad de solicitudes de refugio rechazadas provenientes de México en los últimos años, fue anunciada prácticamente sin previo aviso, incluso a la embajada canadiense en México, que evidentemente no estaba preparada para la repentina inundación de solicitudes de visado. No cabe duda que dicha decisión reducirá en forma severa el número de turistas mexicanos que escogen Canadá como destino (260,000 en 2008, según algunas fuentes) y por lo tanto representará una pérdida sustancial para la industria turística canadiense. Evidentemente, la imagen de Canadá en México también se ha visto afectada, y las relaciones empresariales Canadá-México sufrirán inevitablemente como resultado de ello. El gobierno canadiense justifica su decisión en base a los 8,500 rechazos de solicitudes de refugio provenientes de México en 2008. Sin embargo el mismo ministro de Inmigración, Jason Kenney, ha admitido que la introducción del requisito del visado no aborda el problema de fondo: el proceso de aceptación de los solicitantes de asilo del gobierno canadiense, según el cual, de forma indiscriminada, se otorga el estatus de solicitante prácticamente a todos aquellos que lo soliciten, para rechazarlos un año y miles de dólares más tarde cuando se determina que no satisfacen la definición de refugiados. El desacierto representa un lamentable retroceso en el desarrollo de nuestra relación con nuestros vecinos mexicanos.

Aquí en Canadá, los hispanos se enfrentan a algunos desafíos en sus esfuerzos por obtener reconocimiento en el mosaico multicultural canadiense. Un reporte publicado en abril de este año por la Association for Canadian Studies (Asociación de Estudios Canadienses) reveló la impactante información de que en promedio los varones latinos ganan 46% menos que los anglo y francocanadienses, y que los hispanos se sitúan entre los más bajos receptores de ingresos en el país. Las cifras reflejan las difíciles y a menudo desesperadas condiciones bajo las cuales muchos latinoamericanos llegan a este país, pero también señalan algunas de las graves fallas en la fuerza laboral canadiense -supuestamente favorable para los inmigrantes- para integrar a sus más recién llegados.

El caos afuera de la Embajada de Canadá en México tras el repentino anuncio del requisito de visa.

No obstante, existen muchas personas que están superando dichos obstáculos para hacer de Canadá un mejor lugar para los pueblos de habla hispana. Una de estas personas es Susana Jiménez, una maestra originaria de México, que estableció la primera escuela primaria bilingüe español-inglés en Toronto: la Hispano Canadian Intercultural School, la cual es el tema de nuestro “artículo de fondo” en esta edición. La escuela brinda una valiosa oportunidad a los hispano-canadienses de ofrecer a sus hijos una educación que les garantizará el dominio tanto de su lengua materna como del idioma oficial de su hogar adoptivo.

El libro reseñado en esta edición también representa un paso importante en la cultura hispano-canadiense. Retrato de una nube, la primera antología completa de cuentos cortos realizada por escritores hispano-canadienses fue publicada por la casa editora de Ottawa Lugar Común el año pasado. Tal como el Dr. Pérez señala en su reseña, la colección es la primera de su tipo, en el sentido de que reúne la obra de muchos de los escritores hispano-canadienses de la primera generación que llegaron como exiliados de Chile en la década de 1970, con la de una generación más nueva de escritores que representan oleadas de inmigrantes más recientes procedentes de toda Latinoamérica. Los cuentos mismos reflejan un cambio en el enfoque de la literatura hispano-canadiense: de la protesta contra la opresión política que tipificó la obra de los exiliados, a los retos de adaptarse a un nuevo idioma y cultura, característica de la redacción de la nueva generación.

La obra clásica de la literatura hispana en esta edición es un poema de Alfonsina Storni, una de las figuras más importantes de la literatura argentina; aún hoy ampliamente reconocida en todo el mundo de habla hispana por su significativa contribución al post-modernismo, y como precursora del movimiento feminista en Latinoamérica. Y en nuestra habitual columna para traductores, Traductología, Lisa Carter nos brinda sus reflexiones sobre los desafíos de manejar tu propio negocio como traductor independiente.

Quisiera aprovechar esta oportunidad para agradecer a nuestros lectores por su continuo apoyo, y para recordarles que si tienen un artículo o información acerca de la iniciativa cultural hispano-canadiense, o una reseña de un libro de relevancia para la literatura hispano-canadiense, por favor me contacten en martin@dialogos.ca. Todos los envíos destinados a nuestra edición de otoño deben ser recibidos antes del 15 de octubre de 2009.